La depresión puede ocurrir a cualquier edad y a cualquier persona. Afecta tanto a hombres como a mujeres.
No obstante, es a veces más probable que se presente en el sexo femenino, debido a una brecha existente secundada por los efectos hormonales que, en este caso, son desfavorable para la enfermedad, cuyo inicio viene dado por la pubertad, etapa ésta que se presenta más temprano en niñas que en niños.
Esto, además, se asocia a experiencias vitales vividas en esta edad, como son nuevas cuestionantes sobre su identidad y sexualidad, conflictos generados con los padres, aumento de la presión en las calificaciones escolares, el sentido de pertenencia entre amigos y familiares.
Existe otras problemáticas según la edad de la mujer, como es el síndrome premenstrual, síndrome de ovario poliquístico, endometriosis, el embarazo, la perimenopausia (transición previa a la menopausia) y menopausia, las cuales pudieran no siempre ser satisfactorias para el cuerpo y el cerebro de la mujer.
Estas circunstancias culturales de la vida, así como la desigualdad social, laboral, abuso físico y sexual, condicionantes que ocasionan síntomas de disconformidad, sensación de vacío, tristeza continua, profunda y persistente, irritabilidad, alimentación inadecuada traducida en hiporexia o hiperfagia (aumento de la ansiedad de comer, en especial alimentos ricos en generar placer y dopamina como las comidas chatarras, que no necesariamente son las adecuadas para su estado de ánimo y organismo).
También estas personas que presentan depresión tienden a aumentar el uso de drogas como el cigarrillo, alcohol, la marihuana, o pueden tener tendencia a realizar compras compulsivas como una manera de escape de la emoción en la que están sumergidas, dificultando el diagnóstico y por consiguiente el tratamiento adecuado y oportuno.
Testimonio
Para que entendamos mejor el tema, les presento un caso que llamaremos: señorita J., de 35 años de edad, soltera, tiene un hijo de cinco años, profesional, una mujer que maneja una gerencia en una empresa corporativa de telecomunicación.
Ella acudió a la consulta porque refiere aumento de peso en los últimos dos meses, irritabilidad por comentarios laborales y familiares, tristeza a medida que avanza el día, agotamiento generalizado, preocupación exagerada por cosas cotidianas, poca capacidad resolutiva porque no logra concentrarse adecuadamente y no toma decisiones a tiempo con el personal a quien dirige.
Ha perdido el interés de salir con una amiga, con quien se veía todos los viernes, así como ir al gimnasio en donde lograba sentirse mejor del estrés.
Al llegar a casa siente que ha descuidado hacer las tareas y comparte muy poco con el niño y que ha pensado en salir corriendo y desaparecer para siempre. Viene a consulta por el bienestar de su hijo, pues es por él que se detiene de hacer lo que está pensando.
Ante esta realidad de la señorita J., quiero recordarte que si presentas algunas de estas emociones que se describen como síntomas depresivos y ves que esto afectada tu calidad de vida, no dudes en buscar ayuda con tu médico de cabecera, amigo, familiar, psicólogo o psiquiatra porque, por grave que sea tu tristeza o depresión, existe esperanza y evidencia científica de tratamientos médicos bien efectivos y satisfactorios hoy en día.
MARIA JEREZ MORALES




